Cómo alarga la vida el corazón,
que no lo puede hacer sin el amor,
y no hay motivo, ni verdad ni calor
que no resguarde ajada la razón.
Con estas mimbres rezo a San Valentín,
su tumba en Terni cuajada de flores
e inquieta la pasión y los olores
de tener tanta pareja en retintín.
No sé si comprar perfumes o joyas
o más bien colmar la hembra de besos,
por si me quedo haciendo el jilipollas.
Pero me gustan los vinos y quesos,
porque de Ollero yo vengo de ollas,
y de amor y carne quedamos presos.
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